Posproducción del cortometraje “Oro Negro”
Cine regional que late entre Misiones y Paraguay para narrar el exilio y la identidad

El cortometraje “Oro Negro” se destaca como uno de los proyectos seleccionados en la convocatoria 2025 del Concurso Internacional de Coproducción “Entre Fronteras”, una iniciativa que en su segunda edición reafirmó el valor estratégico de la cooperación entre el Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones – IAAviM (Misiones), el Instituto Nacional del Audiovisual Paraguayo – INAP y el Fondec (Paraguay). Más que un acuerdo institucional, esta política pública consolida a la región como un bloque audiovisual con identidad propia, potenciando la creatividad y la capacidad técnica de ambos territorios. Para la directora del proyecto, Dora Gómez Paiva, este espacio es vital: “es muy importante porque tenemos la oportunidad de contar historias, por lo menos desde Paraguay, que casi no tiene una historia de la cinematografía. Hay demasiado por contar y por ver; ver cómo nosotros como público nos vemos en estas historias paraguayas”.
La obra se sumerge en la vida de Leti, una niña de 10 años que vive en el barrio Trinidad de Asunción con su abuela Lorenza, mientras su madre trabaja en España. El relato utiliza el acto de escribir una carta como un puente emocional para explorar la maternidad a distancia y la migración, un tema que la directora describe como una realidad regional urgente: “En Paraguay tenemos a más de un millón de paraguayos viviendo por exilio económico fuera del país. Siete de cada diez personas que migran son mujeres, muchas de ellas son madres, y es un fenómeno tan común que casi ya no hablamos de eso. Este corto quiere poner este tema en la agenda pública“. A través de una estética que combina imágenes de archivo (found footage) con la luz natural de los paisajes paraguayos, la película busca capturar el vacío de la ausencia y la esperanza que florece en lo cotidiano.
Este entramado narrativo encontró un socio ideal en la productora misionera Arcoiris Cine de Aimará Schwieters y Walter “Wally” Monzón, que se unió a las paraguayas Sembradora y Tekoha Audiovisual para dar vida al proyecto. Desde la casa productora manifiestan una profunda conexión con la obra: “nos enamoramos de su esencia muy rápidamente porque incentiva a todo el equipo en el proceso creativo, desde el hacer, producir y distribuir una obra dirigida, guionada y producida por mujeres ansiosas por cruzar las fronteras y tejer redes”. Esta sinergia permite que, tras un rodaje realizado íntegramente en Paraguay, la película atraviese actualmente su etapa de posproducción en suelo misionero, aprovechando una infraestructura que ha sorprendido gratamente a la directora, luego de su paso por el Cine Lab del MiDi, en el Parque Industrial y de la Innovación Posadas: “a mí me asombra la infraestructura que tiene Posadas para cine y me imagino todo lo que se puede hacer y seguir haciendo a partir de esta convocatoria”.
El trabajo técnico en Misiones es intenso y colaborativo, con un equipo que continúa dando forma final a la obra. Bajo la producción ejecutiva de Schwieters, el montaje está a cargo de Monzón, mientras que la corrección de color es responsabilidad de Jerónimo Cabassi en Posadas y la edición de sonido de Fernando Paul Wheden, desde Puerto Iguazú. Gómez Paiva destaca el clima de trabajo logrado en esta etapa: “estoy muy feliz por las imágenes que se están dando y también por el raport que hay con el equipo. Ya no veo la hora de verla y mostrarla al público”.
Así, “Oro Negro” no solo se prepara para ser un estreno cinematográfico, sino para ser un testimonio del poder del cine para unir realidades cercanas y transformar el silencio del exilio en una voz colectiva.







