Cine con identidad y compromiso: se filmó en Posadas el largometraje “El Pasto”

“El Pasto”, la ópera prima de la directora cordobesa Ivana Galdeano concluyó su etapa de rodaje en la ciudad de Posadas. Esta ambiciosa coproducción interprovincial e internacional no solo narra una historia de supervivencia cotidiana, sino que se erige como un manifiesto político y estético sobre las tareas de cuidado y el rol de las mujeres en los barrios populares.
Una historia de resistencia y sostén
La trama de la película sigue a Karina (interpretada por Camila Barey), una madre de 36 años que cría sola a sus dos hijos en un terreno tomado en el populoso barrio de Argüello en la ciudad de Córdoba. El conflicto central, aparentemente sencillo pero profundamente simbólico, surge cuando las lluvias hacen crecer el pasto y la bordeadora de Karina se quema. En un barrio declarado zona roja por la presencia de alacranes, Karina emprende una odisea de tres días para conseguir el dinero necesario para cortar la maleza, exponiendo la precariedad y las tensiones de sus vínculos sociales.
Para Galdeano, la esencia del filme es clara: “Si tuviera que definir la película en una sola frase, diría que se trata de que somos quienes sostenemos la vida”. En este sentido, la directora busca romper con la invisibilización cinematográfica de las tareas domésticas: “En general, en el cine se relatan maternidades, pero no necesariamente ponen el foco en las tareas de cuidado, en el trabajo que implica maternar… Y siempre me pregunto, ¿por qué esas tareas no son narradas siendo tan hermosas? De una manera poética y estética, no solo políticamente. Las tareas de cuidado son una maravilla en relación a lo que implica el detalle, la minuciosidad y, sobre todo, el tiempo. Esta peli pone como eje el tiempo vital que significa cuidar”.
El arte de encontrar belleza en lo cotidiano
La propuesta visual, a cargo de la camarógrafa misionera y reconocida DF Sandra Grossi (junto a Marcos Rostagno), apuesta por un realismo poético que no teme a la precariedad: “Lo poético es la vida misma, es ella, esta mujer, su mirada hacia el mundo y hacia sus crianzas… hay muchísima belleza en esas pequeñas situaciones. Desde una situación tal vez precaria… no deja de haber amor, no deja de haber belleza, no deja de haber poesía”.
Grossi describe cómo la luz juega un rol narrativo: “… los rayos de sol que se le filtran por un agujero en el techo, y esa luz que entra y toca en un momento, llega a ser hasta poético… Eso es lo que estamos intentando hacer”.
Por su parte, Mariano “Cachu” Orellano, en su debut como director de arte, comentó que la producción adoptó una estética de collage propia de los barrios populares, utilizando texturas diversas, colores saturados y materiales que reflejan la idiosincrasia local sin sobre-estilizarla.
Destacó la calidad y cantidad de profesionales con quien compartió su labor y celebró la oportunidad de ser parte de una nueva coproducción misionera: “La verdad que volver a filmar es como una satisfacción y una alegría enorme, dentro de todo este contexto económico y político en el que vivimos; y que la provincia dé estas posibilidades, es un orgullo inmenso…”.
Compromiso colectivo y perspectiva de género
Camila Barey, quien debuta como actriz en este proyecto, vincula su papel con su propia trayectoria: “Con Ivana somos amigas de militancia, militancia feminista. Tenemos una organización en la cual nos dedicamos a acompañar a víctimas de violencia de género, a madres, sobre todo madres protectoras que están justamente muy vulneradas… poder retratar las tareas domésticas, lo que implica cotidianamente la maternidad, que es algo de mucha entrega, de mucho cuidado, de mucho respeto, de mucho afecto; para mi es un gran honor”, afirma la protagonista.
Otro aspecto a destacar de la producción es la conformación de su equipo: “Es importante rescatar también el que somos el 90% mujeres y diversidades que estamos trabajando”, señala Grossi, destacando en este aspecto la importancia de la colectiva Mutar en Misiones que lucha por una mayor visibilidad y acceso de mujeres a los principales roles técnicos. En este sentido, describió la vivencia en el rodaje como un “ambiente muy hermoso, de mucho respeto y mucha conciencia de lo que estamos contando”. Por su parte Barey destacó que tanto el equipo de Córdoba como el de Misiones “cuenta personas excelentes, muy profesionales y muy dedicadas”.
La potencia de la coproducción federal
“El Pasto” es el resultado de una sólida articulación entre diversas productoras y organismos. Es una coproducción de Inimaginaria Producciones (Misiones), liderada por la productora ejecutiva Mónica “Neike” Amarilla; Los Besos Contenidos (Uruguay); Casa Na Árvore Produções (Brasil); Brava Cine (Argentina) y la productora cordobesa Eliana Campos.
Amarilla subraya que esta unión “habla de las posibilidades que tienen las provincias de fomentar la actividad audiovisual”, permitiendo integrar talentos de Córdoba y Misiones y enfrentar desafíos de producción poco habituales. El proyecto cuenta con el apoyo crucial del Instituto de Artes Audiovisuales de Misiones (IAAviM), el Polo Audiovisual de Córdoba (donde ganó un fondo exclusivo para mujeres y minorías) y la declaración de interés del INCAA.
Equipo técnico
* Ivana Cintia Galdeano: Dirección
* Victoria Knecht: Asistencia de dirección
* Eva Macarena Rodriguez: Continuista
* Melanie Gamonal: Foquista
* Vax Birrittella: Gaffer
* Neike Amarilla: Productora
* Camila Anahí Acosta: Jefa de producción
* Marcia Atahida Majcher: Asistente de producción
* Elisa Gagliano: Dirección de actores
* Sandra Grossi: Df/Cam
* Makarena Bordón: Vestuarista
* Orellano Torres Mariano: Director de Arte
* Gustavo Nahuel Castillo: Sonidista
* Marcos Rostagno: Df/Cam
* Marcelo Lomuto: Asistente de Arte
* Elenco: Camila Barey, Carolina Gularte y Lucía Amarilla



